Tragaperras
TODO LO QUE USTED SIEMPRE QUISO SABER DE LAS MAQUINAS
TRAGAPERRAS Y NUNCA SE ATREVIO A PREGUNTAR
¿QUIEN NO HA ESCUCHADO ALGUNA VEZ UN MITO A LA HORA DE
HABLAR DE LOS SLOTS? SI HAY TANTOS CUENTOS COMO JUGADORES EN
ESTE MUNDO DE LOS CASINOS, Y FALTAN LOS QUE SON CAPACES DE JURAR
Y PERJURAR QUE PONER MONEDAS MAS RÁPIDO O HACERLO CON
LA PACIENCIA DE UN LAMA, USAR MONEDAS RELUCIENTES Y HASTA PROBAR
SÓLO AQUELLAS MÁQUINAS QUE NO HAYAN PAGADO PREMIOS,
PUEDE MODIFICAR LO INMODIFICABLE Y AUMENTAR NUESTRAS PROBABILIDADES
DE GANAR... LOS MITOS POPULARES EXISTEN, Y CONOCER LO
QUE OCURRE DENTRO DE UNA TRAGAMONEDAS NOS PERMITE DESCUBRIR AQUELLO
QUE PUEDE SER CIERTO, Y LO QUE SÓLO PUEDE ENTENDERSE COMO
OTRA LEYENDA URBANA.
Entrar a un casino es permitirse formar parte de un mundo mágico,
y posiblemente es por ello que las salas de juego de todo & mundo,
sean campos fértóes para cosechar mitos y leyendas,
zonas de fascinación en que lo ímposíbíe
se hace posíbíe, fas cábafasyfas creencias
populares tienen más arraigo que la lógica, y no
faltan explicaciones inverosímiles para justificar lo
que sólo el azares capaz de obrar.
El desconocimiento, y la naturaleza curiosa de los jugadores,
porqué negarlo, ha generado con el correr del tiempo
muchos mitos, y a fuerza de ser sinceros, casi todos son falsos.
Para comenzar, es bueno decir que las llamadas slots pagan sus
premios sin que nada tenga que ver lo que ocurrió en los
segundos, minutos, horas o días previos a la apuesta.
Aunque usted no lo crea, diría Ripley, no hay un complot
perverso detrás de la pantalla de video, ni un equipo
de duendes tira de los rodillos multicolores cargados de sietes,
frutas y campanas, intentando con todas sus fuerzas evitar que
la fórmula mágica bere sus preciosas monedas de
oro.
Sin embargo, no son pocos los que creen, que los :agos dependen
de la cantidad de premios ya otorgados por la Diosa Fortuna en
determinada máquina, y es común que algunas personas
se alejen de aquellas slots que acaban de pagar un premio, suponiendo
que a su ciclo debe reingresar dinero, para volver a entregar
premios.
La explicación podemos considerarla sencilla: las slots
no tienen una memoria analítica sobre lo que acaban de
pagar, ni reconocen si ese dinero es mucho o poco para los casinos
que las albergan o para los jugadores que las admiran. Los programas
son simplemente, secuencias lógicas que manejan el funcionamiento
de las tragamonedas, limitándose a generar resultados
aleatorios, azarosos, en la que sólo las probabilidades
pueden tener alguna influencia, pero no los resultados ni los
pagos ya efectuados.
Otro mito asegura que los pagos dependen de ciclos fijos a los
que estarían programadas las slots. Esta es otra de las
tantas mentiras que circulan en los casinos, ya que las máquinas
definen resultados independentes en cada tirada, sin seguir un
programa predeque determine en qué tirada pagarán
un premio u otorgarán un jack pot.
Pero hay quienes aseguran que para creer, hay que saber, y no
se equivocan. Por ello, aquí va una breve explicación
de la forma en que las máquinas determinan al ganador.
Las máquinas tragamonedas cuentan con un chip que genera
los llamados “números aleatorios”, mediante
un sistema titulado (de manera poco original) Random Number Generator
(RNG) o Generador de Números Aleatorios.
El RNG elige números al azar de forma constante y a velocidades
excepcionales, y esos números azarosos determinan mediante
una tabla, si el resultado de cada jugada es ganador o perdedor.
Por ello, cuando el jugador presiona el botón o tira de
la palanca de la máquina, el sistema determina qué número
generado por el RNG se corresponde con esa apuesta, y si es ganadora
o no, dependiendo de la mencionada tabla. Luego de ello, todo
es fantasía, ya que los números se expresan de
diferentes maneras, y las paradas de los rodillos que muestran
las combinaciones ganadoras o perdedoras a los apostadores, son
sólo representaciones de ello.
De esto se desprende, además, que nada tienen que ver
los símbolos que vemos en pantalla, ni el modo en que
presionemos el botón, si pasamos o no la mano sobre el
cristal o llamamos a la suerte con alguna cábala misteriosa,
ya que todo queda supeditado al microsegundo en el que la apuesta
entra en efecto, y el número ganador o perdedor es determinado
por el sistema.
¿Y el tiempo influye? Definitivamente no, más allá del
momento en que elegimos apostar (y créanme, el generador
de números es lo suficientemente rápido como para
que absolutamente nadie pueda ganarle, incluso si pudiésemos
ver los números que genera). Por ello, podemos asegurar
que es completamente irrelevante que el apostador introduzca
las monedas lentamente, o una tras otra de manera ininterrumpida,
aunque quien haya inventado este mito merecería un premio
de los grandes, teniendo en cuenta su enorme imaginación.
Y hay otros más inverosímiles, aunque usted no
lo crea. Se ha ¡legado a decir que la temperatura de las
monedas puede ofrecer un determinado nivel de retorno, si están
más frías o más calientes, si están
húmedas por la transpiración de la palma de las
manos y por tantos otros factores que en realidad nada tienen
que ver con nuestra buena o mala suerte. Pero es posible que
la explicación a esta creencia provenga de que, en algunos
casos, las luces y los componentes internos calienten las monedas
almacenadas en la máquina, haciéndole suponer a
quien acaba de ganar, que la catarata de monedas tibias son las
responsables de su fortuna.
Las nuevas tecnologías atentan contra estos mitos, cuando
el uso de tarjetas y tickets amenazan su aplicación; pero
en su lugar, otros mitos llegan para nstalarse. “Las máquinas
pagan más a quienes usan tarjetas nuevas”, aseguran
unos. “Las slots prefieren las tarjetas de uso más
frecuente”, comentan otros. Ambas aseveraciones han sido
aprobadas y certificadas por a Fábrica Internacional de
Mitos y Mentiras, entidad que debería premiar semejantes
invenciones, pero cabe señalar que al igual que en los
otros casos, las máximas enunciadas son simples fábulas
detrás de las que se esconden mil y una anécdotas
que poco tienen de reales.
Las tarjetas y los tickets son métodos de pago más
modernos que las antiguas monedas, y lentamente se han popularizado
en los casinos en los últimos tiempos. A partir de su
aparición, hay quienes aseguran que serán, en el
futuro, medios únicos de pago, pero en ningún caso
nos permiten determinar a un ganador.Y ni hablar de las pantallas
táctiles, que de ser acariciadas con ternura, presionadas
vehementemente o simplemente rozadas con la yema de los dedos,
pueden ofrecernos más o menos posibilidades de llevarnos
un gran premio.
En todos los casos, esos mitos responden a las costumbres de
los apostadores, a sus martingalas y cábalas, a su costumbre
o simplemente su capricho, pero no concuerdan con la realidad. ¿Y
aquello que muchos dicen, de que el casino puede manipular el
porcentaje de devolución de las máquinas, dependiendo
de su estrategia de mercadeo, de sus ganancias o pérdidas
momentáneas, o del capricho de sus ejecutivos? La respuesta
es sólo una: No. Las máquinas cuentan con componentes,
chips de memoria, que almacenan porcentajes de combinaciones
ganadoras y perdedoras, y que vienen determinados por los fabricantes.
Si un casino solícita un cambio de estos valores, se debe
reemplazar el mencionado chip, lo que representa en la mayoría
de los casos un gasto por parte del operador de casinos, un enorme
papeleo, aprobaciones legales, controles y eterno tiempo de inactividad.
Por todo ello, es fácil determinar que el famoso switch
que le permite al casino manipular los porcentajes de las máquinas
es otra leyenda.
Lamentablemente para algunos, afortunadamente para muchos otros,
sólo el azar determina al ganador. Frente a las doradas
estrellas bañadas de luces de neón, cualquiera
puede ganar o perder, y todos sueñan con que la Fortuna
acaricie sus vidas.
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